El ciervo sika japonés (Cervus nippon) fue introducido en la República Checa a finales del siglo XIX. Desde entonces, la población ha crecido significativamente, extendiéndose a zonas situadas a unos 100 km de su hábitat original. El ciervo sika es un animal resistente que puede adaptarse a condiciones ambientales adversas y a la escasez de alimentos. Habita principalmente en bosques de coníferas y mixtos intercalados con zonas de pastoreo abiertas. Abandona los bosques para buscar alimento en prados y campos. La caza del ciervo sika es probablemente una de las más difíciles que se pueden practicar en Europa. Esto se debe a que el ciervo sika es extremadamente cauteloso y tiene unos sentidos excelentes. Es capaz de detectar el más mínimo movimiento y percibir la presencia de los humanos a gran distancia. No ofrece muchas oportunidades a los cazadores, ya que se alimenta casi constantemente y está siempre en movimiento. Además, puede desplazarse rápidamente al centro de un prado o un campo cultivado, situándose a una distancia segura del cazador. La caza del ciervo sika requiere paciencia y habilidad, pero es precisamente su dificultad lo que la hace tan intrigante y ofrece una experiencia de caza memorable. Si desea aumentar sus posibilidades de cazar un ciervo sika japonés con un gran trofeo, la temporada de caza recomendada es la época de celo, en octubre, que suele alcanzar su punto álgido a mediados de mes. Durante este periodo, la caza se organiza principalmente desde puestos elevados, con dos salidas, una por la mañana y otra por la tarde. Sin embargo, en muchas zonas hay espacio para el acecho. De noviembre a enero, se pueden disfrutar de días de caza muy emocionantes, organizados principalmente mediante el acecho y la espera en zonas donde los ciervos sika se aventuran en busca de alimento. Debido a la abundante población de ciervos sika, la caza en invierno también tiene una tasa de éxito muy alta. Además, durante el invierno, el manto del ciervo sika adquiere un tono muy oscuro, muy apreciado por los cazadores. Sin embargo, la temporada de invierno no es recomendable para aquellos que deseen llevarse a casa un trofeo muy significativo. En este caso, es preferible planificar la caza para octubre. En cuanto a la calidad de los trofeos, cabe destacar que las mejores zonas, incluidas las cubiertas por esta oferta, producen cada año un número significativo de trofeos de medalla de bronce y plata. El número de trofeos de medalla de oro es mucho más limitado. Al abrir el PDF a continuación, encontrará algunas de nuestras ofertas